DÍA 9: RIBADISO DO BAISO-O PEDROUZO
Una etapa más, un días menos. La de hoy, en principio, fácil. Pero ya veremos si el cansancio acumulado ralentiza y endurece el camino.
De entrada,
un bonito amanecer y una foto de grupo de rigor. Lógico en un paraje como este. Además, esta va a ser la foto oficial del Camino, así que lleva marco y letrero.
Toca comenzar a andar y a seguir haciendo camino. Y cómo muchos días empezamos saliendo de una pequeña aldea para adentrarnos y perdernos en la espesura del bosque.
Así como unos ocho kilómetros más adelante llegados a Calle; una más de las pequeñas aldeas que pasamos cada día y que difícilmente se encuentran con el GPS. Nuestra intención aquí es la de desayudar...por segunda vez, cómo todo los días.
Con el nuevo desayuno en la barriga volvemos a tirar para adelante con algo de las fuerzas recuperadas. Sin embargo no tardamos en necesitar un poco de apoyo ya que el calor empezaba a ser sofocante y desesperante.
¡Madre mía dónde leches está el coche escoba que necesito un reconstituyente con urgencia o me caigo redondo!
Ahora solo queda un tramo de tres, tres y medio, cuatro...más o menos tres kilómetros para parar a comer.
¡Menudos cuatro klómetros que nos han dejado rotos! Tras la comida casi todo el mundo cayó en un sueño soporífero de esos de después de comer en verano; bueno todos menos el que ha sacado la foto, claro.
Los últimos tres kilómtros y cuesta abajo. Para algunas rodillas no es buena noticia y después de comer las piernas flaquean mucho más, aunque ya estamos
muy cerca.
De nuevo dejamos el cemento y tomamos tierra.
Ya instalados en el albergue las cosas se tiran y desordenan ya que las fuerzas y las ganas son pocas. Pero hemos tenido otro precioso días para andar y eso es siempre mejor que la lluvia. La verdad es que estamos teniendo mucha suerte con el tiempo.
Mañana nuestra última etapa antes de entrar a Santiago: ya estamo ahí.












