DÍA 2: RABANAL DEL CAMINO-MOLINASECA
La mañana se levantó algo fea, con mucha niebla y una humedad que tiraba para atrás.
De hecho, se hacía dificil circular con tanta agua encharcada y es que la tierra ya no podía tragar más.
Pero el mal tiempo también tiene su cara positiva y no tardamos en ponernos juguetones con la nieve que aun quedaba de este largo invierno.
Una de nuestras cumbres o metas de hoy: la Cruz de Ferro. Lástima por la niebla pero la foto de rigor no podía faltar.
Un lugar de esos del que todo el mundo habla pero que no todos prueban: El Templario. Dicen las lenguas que el hombre que lo regenta es un asceta despreocupado del mundo y bla, bla, bla. Eso si, lo mejor el baño.
¡HORA DE COMER!. Ya teníamos ganas y con tanto sol de repente (algo que era de agradecer), las energías se van con tanta calor y hay que reponerse.
Dura estaba resultando la etapa ya que los descensos estaban infestados de piedras rompe pies y la musculatura ya nos iba mandando algunos avisos. Así que ciertas paraditas de vez en cuando nos daban la vida. Esta, la de la foto, era la última antes de llegar a nuestro destino.
Y llegamos a Molinaseca, final del trayecto de hoy. Así que antes de llegar al albergue un bañito de pies reconstituyente en el río; o tirarse en el cesped a descansar.
Ahora solo nos quedaba llegar y reponernos del día. Por cierto, esta noche tenemos pasta para cenar.











